Una pareja recupera 2.000 € de su fianza tras una disputa con su arrendador por daños naturales y suministros

onLygal Abogado Personal Todo Riesgo


El asegurado Ana y Carlos, inquilinos de una vivienda
Tiempo de resolución del caso 1 año
Costes legales cubiertos 370€
Dinero recuperado gracias a onLygal 2.000€

Una pareja de inquilinos demostró que los desperfectos eran desgaste normal y recuperó íntegra la fianza gracias a su seguro legal de onLygal

Ana y Carlos vivieron durante cuatro años en el mismo piso. No era su casa definitiva, pero se preocuparon por cuidarla como si lo fuera. Habían firmado un contrato detallado, completado un inventario inicial y, cuando llegó el momento de marcharse, entregaron las llaves y limpiaron hasta el último cajón.

El propietario, en presencia de la pareja, revisó el inmueble y firmó un documento de entrega de llaves en el que reconocía que todo estaba en buenas condiciones. Por eso, semanas más tarde, cuando les comunicó que descontaría 2.000 euros de la fianza por supuestos daños y facturas impagadas de suministros, sintieron que algo no cuadraba.

Trataron de hablar con él para aclararlo, pero se encontraron con respuestas ambiguas. La tensión aumentó cuando les insinuó que si no aceptaban la retención, habría problemas legales. Fue entonces cuando decidieron no enfrentarse solos a la situación.


“El arrendador reclamaba como daños lo que era puro desgaste por el uso normal. Sabíamos que estaba siendo injusto.


Ana y Carlos activaron su seguro legal onLygal. Un abogado especializado en arrendamientos revisó el contrato, el inventario y el documento de entrega. Tras analizar la documentación, concluyó que los desperfectos señalados por el arrendador eran simplemente el resultado del paso del tiempo: pintura algo desgastada, marcas de muebles en el suelo y algún pequeño arañazo. Nada de lo que no fuera previsible tras cuatro años de uso.

En cuanto a los suministros, el abogado comprobó con facturas y recibos que todas las mensualidades estaban al día. No había deudas pendientes ni consumo sin pagar. Con esa claridad, les explicó que el propietario no podía descontar un importe arbitrariamente.

Antes de acudir a los tribunales, intentaron una vía amistosa. El abogado envió un burofax al arrendador con la documentación y propuestas de conciliación. La respuesta fue el silencio.


“Nos daba rabia pensar que podíamos perder nuestro dinero por alguien que se aprovechaba. Tener respaldo legal nos dio el valor para demandar.”


Ante la falta de acuerdo, interpusieron la demanda. El proceso no fue rápido, pero cada paso les confirmaba que habían tomado la decisión correcta. Durante el juicio, el abogado expuso el contrato, el inventario y el acta de entrega firmada. Argumentó que la ley distingue entre daños por uso indebido y desgaste natural, y que retener la fianza por este último era improcedente.

El arrendador defendió su postura, pero no pudo aportar pruebas de los supuestos desperfectos ni de facturas impagadas. El juez escuchó a ambas partes y revisó la documentación.


“Cuando el juez dictó sentencia a nuestro favor, sentimos un alivio enorme. Recuperamos nuestro dinero y se hizo justicia.”


La resolución judicial fue clara: los supuestos daños correspondían al desgaste normal de un piso habitado y, además, no existía deuda alguna con los suministros. El arrendador debía devolver íntegramente la fianza.

Ana y Carlos recibieron de vuelta los 2.000 euros y no tuvieron que asumir los 428 euros de gastos legales, cubiertos por su póliza con onLygal. Más allá del dinero recuperado, se quedaron con la satisfacción de haber defendido sus derechos y la certeza de que contar con asesoramiento jurídico puede evitar pérdidas injustas.

Esta experiencia les enseñó que los desacuerdos con un arrendador no siempre se resuelven hablando, pero con la documentación en regla y apoyo legal, una disputa puede convertirse en una victoria.

Gracias al asesoramiento de onLygal, Ana y Carlos demostraron que los daños eran simples signos de uso, recuperaron su fianza y no tuvieron que pagar los costes judiciales.

*Historia inspirada en un caso real de onLygal