Gracias a la ayuda de onLygal, Paula pudo revisar su escritura hipotecaria y reclamar al banco importes que no deberían haber recaído sobre ella
Paula firmó su hipoteca hace unos años con la mezcla habitual de ilusión y nervios. Había encontrado una vivienda que le encajaba, había hecho números durante meses y, cuando llegó el momento de firmar, asumió que todos los gastos que le indicaban formaban parte del proceso.
Pagó notaría, registro, gestoría y una comisión de apertura elevada. En aquel momento no se planteó demasiado si cada importe le correspondía o no. Entre llamadas, documentos, citas y la presión de cerrar la operación, lo que quería era que todo saliera bien.
Tiempo después, revisando sus cuentas con más calma, empezó a fijarse en aquellos pagos. Sacó justificantes, volvió a mirar la escritura y comparó cifras. Había importes que no terminaban de encajar. No sabía si podía reclamar, pero sí tenía una sensación clara: quizá había pagado gastos hipotecarios que no deberían haberle cargado a ella.
“Cuando revisé los papeles y vi cifras que no encajaban, necesité entender qué había pasado realmente con mi hipoteca.”
Paula decidió activar su póliza con onLygal para salir de dudas. En poco tiempo, le asignaron un abogado especializado que revisó la escritura hipotecaria, los justificantes de pago y toda la documentación relacionada con la operación.
El análisis confirmó sus sospechas. Algunos gastos habían sido imputados sin la transparencia debida y podían reclamarse. Para Paula fue importante escucharlo explicado con claridad, sin tecnicismos innecesarios y sin falsas expectativas. No era una intuición: había una base jurídica para pedir la devolución.
Con esa información, el abogado preparó una reclamación formal al banco. Detalló los cargos incorrectos, incorporó la documentación necesaria y explicó el marco legal que respaldaba la solicitud. Paula pudo seguir el proceso sabiendo qué se reclamaba, por qué se hacía y qué respuesta podía esperar.
“Mientras onLygal se encargaba de la reclamación, yo pude seguir con mi trabajo y mi familia sin vivir pendiente de cada trámite.”
Durante el proceso, Paula recibió explicaciones sencillas sobre los posibles escenarios. El banco podía aceptar la reclamación, responder parcialmente o rechazarla y obligar a valorar otros pasos. Esa claridad le dio algo que antes no tenía: seguridad para reclamar sin sentir que estaba entrando en un terreno imposible de entender.
La reclamación prosperó. El banco aceptó devolverle 3.200 euros por gastos hipotecarios que no deberían haber recaído sobre ella. Cuando recibió la confirmación, Paula sintió una mezcla de alivio y enfado tardío. Alivio por recuperar el dinero; enfado por haberlo pagado en su momento sin saber que podía cuestionarlo.
Toda la gestión estaba cubierta por su seguro de defensa jurídica con onLygal, así que no tuvo que asumir ningún coste adicional para reclamar.
“No todo lo que firmas es incuestionable. A veces solo necesitas que alguien revise bien lo que pasó.”
Para Paula, recuperar 3.200 euros fue importante, pero también lo fue cambiar la forma de mirar sus documentos bancarios. Antes daba por hecho que, si algo aparecía en una escritura o en una liquidación del banco, debía ser correcto. Ahora revisa con más calma y pregunta antes de aceptar un cargo que no entiende.
La experiencia le enseñó que reclamar gastos hipotecarios no tiene por qué ser un proceso confuso si se cuenta con acompañamiento legal. Guardar justificantes, conservar la escritura y pedir una revisión profesional puede marcar la diferencia entre dejar pasar un cobro indebido y recuperar un dinero que nunca debió salir de tu bolsillo.
Paula no se quedó con la idea de haber ganado una batalla contra el banco, sino con algo más práctico: la tranquilidad de haber defendido sus derechos con información, orden y respaldo. Paula pudo reclamar los gastos indebidos de su hipoteca y recuperar 3.200 euros sin asumir costes adicionales.

