Una negligencia médica que terminó con una indemnización de más de 300.000 euros

onLygal Abogado Personal Todo Riesgo


El asegurado Elvira, particular
Tiempo de resolución del caso 22 meses
Costes legales cubiertos 6.000€ en honorarios de abogado
Dinero recuperado gracias a onLygal 300.500€

Tras una negligencia médica, Elvira logró una indemnización de más de 300.000 euros y el reconocimiento de un error que no debía haberse producido

Elvira acudió a urgencias por unas molestias abdominales que no terminaban de irse. No era un dolor insoportable, pero sí persistente, de esos que empiezan como una incomodidad y acaban ocupando demasiado espacio en la cabeza. En el hospital le hicieron pruebas rutinarias y le dijeron que no había signos de algo grave.

Se fue a casa intentando confiar en esa explicación. Durante un tiempo quiso pensar que serían nervios, digestiones pesadas o alguna dolencia menor. Pero los síntomas no desaparecieron del todo. Seis meses después, un dolor mucho más intenso la llevó a pedir una segunda opinión médica.

Esta vez el diagnóstico fue distinto y devastador: carcinoma en estado avanzado. Los médicos le explicaron que, si se hubiera detectado en aquella primera visita a urgencias, el pronóstico habría sido mucho mejor. Elvira tuvo que empezar tratamientos más agresivos, asumir secuelas permanentes y convivir con una idea difícil de encajar: quizá una parte de ese sufrimiento podía haberse evitado.


“Al principio solo pensaba en curarme. Reclamar vino después, cuando entendí que algo se había hecho mal.”


Durante las primeras semanas, Elvira no tenía fuerzas para pensar en documentos, plazos ni responsabilidades. Su vida se llenó de citas médicas, pruebas, tratamientos y conversaciones familiares difíciles. Pero a medida que fue entendiendo mejor lo ocurrido, empezó a preguntarse si el primer diagnóstico había sido correcto.

Contactó con su seguro de protección jurídica onLygal para saber si tenía sentido revisar el caso. El equipo jurídico le asignó un abogado especializado en negligencias médicas, que empezó por solicitar su historial clínico completo y ordenar toda la información médica disponible.

Después se encargó un peritaje médico independiente. Ese paso fue decisivo. Los expertos analizaron las pruebas realizadas en urgencias, los síntomas descritos, la evolución posterior y el diagnóstico final. Su conclusión fue clara: había existido un error diagnóstico. Además, valoraron los daños en 570.000 euros.

Para Elvira, leer aquello fue doloroso, pero también necesario. No era una sospecha nacida de la rabia. Había una base médica para reclamar.


“Cuando me confirmaron que hubo una negligencia, sentí que necesitaba seguir adelante. No solo por mí.”


El proceso comenzó con una reclamación administrativa. Elvira esperaba una respuesta, una explicación, algo que reconociera la gravedad de lo ocurrido. Pero al no obtener contestación dentro del plazo legal establecido, el caso terminó derivando en una demanda contra el centro hospitalario.

Durante los 22 meses que duró el procedimiento, onLygal se encargó de la parte legal. Para Elvira, eso fue esencial. No porque el proceso dejara de ser duro, sino porque pudo concentrar sus fuerzas en el tratamiento, la rehabilitación y su vida diaria, sin tener que cargar sola con escritos, plazos y decisiones jurídicas.

Hubo momentos de cansancio. Días en los que una nueva comunicación del procedimiento removía todo otra vez. Pero también hubo una sensación de dirección: el caso avanzaba, las pruebas estaban preparadas y su historia no quedaba reducida a un expediente más.


“No se trataba solo del dinero. Necesitaba que se reconociera que lo que pasó no fue normal ni inevitable.”


Finalmente, llegó una sentencia favorable. El servicio de salud fue condenado a pagar a Elvira una indemnización de 300.500 euros, además de cubrir los gastos de los tratamientos de rehabilitación necesarios.

La compensación económica le permitió afrontar una parte importante de las consecuencias que había dejado el diagnóstico tardío. Pero para Elvira, el reconocimiento del error tuvo un peso distinto. Después de meses de incertidumbre, escuchar que la negligencia quedaba acreditada fue una forma de recuperar algo de dignidad dentro de una experiencia profundamente injusta.

También le importaba que su caso sirviera para algo más. Que ayudara a revisar protocolos, a prestar más atención a ciertos síntomas y a evitar que otra persona pasara por el mismo retraso diagnóstico.

FInalmente con la ayuda de onLygal, Elvira pudo reclamar por una negligencia médica, sostener un proceso complejo y obtener el reconocimiento legal de un error que cambió su vida.

*Historia inspirada en un caso real de onLygal