Una reclamación de 5.000 euros que una empresa evitó pagar al demostrar que no era responsable del incidente
La cuadrilla llevaba semanas trabajando en una obra pequeña, cerrando con vallas el perímetro para evitar incidentes. Una mañana, el viento y un giro en la maquinaria provocaron que una de esas vallas se desplomara sobre un coche estacionado junto a la calle. El golpe abolló el capó y una persona que pasaba por allí se llevó un susto y algunas lesiones menores.
Las aseguradoras de las víctimas reaccionaron rápido. Reclamaron una indemnización a la empresa de obras: 3.000 € por el vehículo y 2.000 € por las lesiones. Para la empresa, no era una cantidad inasumible pero tampoco menor; sobre todo porque ellos consideraban que habían tomado las medidas de seguridad necesarias.
El problema surgió al revisar la póliza de Responsabilidad Civil (RC). Sí, cubría los daños a terceros, pero la compañía de seguros argumentó que el accidente se debía a un factor ajeno a la empresa: una combinación de viento y un coche mal aparcado que había empujado la valla. Y, además, esa póliza no incluía defensa jurídica, así que la empresa se quedó sin asesoramiento en un momento delicado.
“Siempre pensamos que con un seguro de RC era suficiente. No sabíamos que, sin defensa jurídica, te quedas solo ante una reclamación.”
Ante la posibilidad de tener que pagar la indemnización y los gastos legales, la empresa buscó ayuda en onLygal, el seguro legal que habían contratado a modo de precaución. El equipo de abogados se reunió con ellos, revisó el atestado, las fotografías y los testimonios.
Concluyeron que la responsabilidad no recaía en la empresa: las vallas habían sido correctamente instaladas, la obra cumplía la normativa y el viento fue un factor determinante.
Con esa base, elaboraron una estrategia para rechazar la reclamación. El objetivo no era eludir una responsabilidad real, sino demostrar con pruebas que la empresa no había actuado con negligencia.
“Los abogados de onLygal nos dieron tranquilidad. Sabíamos qué argumentos usar y cómo presentar nuestra defensa.”
El asunto llegó a los tribunales. Durante el juicio se expusieron los informes técnicos y se analizaba si el siniestro podría haberse evitado con las medidas de seguridad que la empresa ya tenía en marcha. El fallo terminó dando la razón a la constructora.
El juez determinó que el incidente estaba causado por circunstancias ajenas a su control y que, por tanto, la empresa no debía asumir la indemnización.
La sentencia dejó claro que la aseguradora de la víctima era quien debía cubrir los daños al vehículo y las lesiones. Además de evitar los 5.000 € que se reclamaban, la empresa se ahorró unos 700 € en honorarios y costes legales gracias a la cobertura de onLygal.
“Sentimos un gran alivio. No sólo por el dinero, sino porque se reconoció que habíamos hecho las cosas bien.”
Pasada la tormenta, la empresa revisó sus pólizas y aprendió que no todas las coberturas son iguales. Ahora saben que contar con una defensa jurídica puede marcar la diferencia entre asumir una indemnización injusta o demostrar que la responsabilidad no les corresponde.
Gracias a la intervención de onLygal, la empresa de obras pudo demostrar que no era responsable del incidente, evitando una indemnización de 5.000 € y cubriendo los costes legales en un momento clave.

