Un sofá nuevo, unos cojines defectuosos y una reclamación que David no quiso dejar pasar

onLygal Abogado Personal Todo Riesgo


El asegurado David, comprador de un sofá con cojines defectuosos
Tiempo de resolución del caso 8 meses
Costes legales cubiertos 250€
Dinero recuperado gracias a onLygal 200€

Después de una reparación fallida y semanas sin respuesta, consiguió que la tienda asumiera su responsabilidad sin pagar costes adicionales

David compró el sofá con la ilusión bastante simple de quien por fin cambia una pieza importante de casa. Había comparado modelos, medido el salón dos veces y elegido una tela que, según le dijeron, resistiría bien el uso diario. Durante las primeras semanas todo fue normal: alguna siesta, cenas frente a la televisión y esa sensación agradable de estrenar algo que llevaba tiempo queriendo.

Pero a los pocos meses empezó a notar que los cojines no estaban como al principio. La tela se veía gastada en algunas zonas y el relleno parecía perder forma demasiado rápido. No era el desgaste lógico de un sofá usado cada día. David contactó con la tienda y aceptó enviarlos a reparar, pensando que sería un trámite sencillo.

Cuando los recibió de vuelta, la sorpresa fue peor. Las cremalleras estaban rotas y la tela había perdido color de forma evidente. Lo que debía ser una reparación terminó dejando los cojines en peor estado. Llamó al vendedor, envió fotos y recibió una promesa de solución rápida. Después, silencio.


“Pensé que la tienda lo resolvería enseguida, pero al ver los cojines después de la reparación sentí que me estaban tomando el pelo.”


Durante varias semanas, David insistió. Revisaba el correo, volvía a llamar y explicaba una y otra vez lo mismo: había comprado un sofá nuevo, los cojines se habían deteriorado pronto y la reparación no solo no había funcionado, sino que había causado nuevos daños.

Lo que más le frustraba era no saber hasta dónde podía reclamar. No tenía claro si aquello entraba dentro de la garantía, si debía aceptar otra reparación o si la tienda podía simplemente alargar el asunto hasta que se cansara. Al final, decidió recurrir a su seguro legal con onLygal.

Desde el primer contacto, el abogado asignado le ayudó a ordenar el caso. Le explicó que tenía derecho a reclamar una solución porque el producto no cumplía con las condiciones pactadas y porque la reparación realizada no había sido adecuada. También le indicó cómo documentarlo bien: fotografías claras de los cojines, factura de compra, mensajes con la tienda y cualquier prueba del estado antes y después de la reparación.


“Al principio no sabía cómo demostrarlo. Con las fotos, la factura y el apoyo de onLygal, la reclamación empezó a tener sentido.”


Con toda la documentación preparada, el abogado de onLygal planteó la reclamación de forma clara y sin rodeos. No se trataba de pedir un favor ni de entrar en una discusión interminable con la tienda. David había pagado por un sofá en buen estado y tenía derecho a que los defectos se resolvieran correctamente.

La tienda, que hasta entonces había respondido con evasivas, cambió de actitud cuando recibió la reclamación formal. Reconoció el problema y aceptó hacerse cargo de una reparación adecuada, sin trasladar ningún coste adicional a David.

Para él, la diferencia estuvo en dejar de improvisar. Antes sentía que cada llamada empezaba desde cero. Con el acompañamiento legal, el caso quedó ordenado, documentado y presentado de una manera que la empresa ya no podía ignorar tan fácilmente.


“Si no hubiera contado con onLygal, probablemente habría acabado pagando yo una reparación que no me correspondía.”


En poco tiempo, David recuperó los cojines correctamente reparados y pudo volver a usar el sofá sin esa mezcla de enfado y resignación que había tenido durante semanas. Su seguro cubrió los gastos legales, así que no tuvo que asumir un coste extra para defender una compra que ya había pagado.

La experiencia le dejó una lección sencilla: cuando un producto sale defectuoso o una reparación empeora el problema, conviene guardar facturas, hacer fotos y no dejar que las respuestas vagas sustituyan a una solución real. Reclamar una compra no tiene por qué convertirse en una pelea, pero sí necesita orden y constancia.

Gracias a onLygal, David pudo reclamar los defectos de su sofá y conseguir una reparación correcta sin asumir gastos que no le correspondían.

*Historia inspirada en un caso real de onLygal