Un despido disciplinario que acabó sin juicio y con un ahorro de 1.500€ a su negocio

onLygal Abogado de Negocio


El asegurado Manuel, dueño de una peluquería
Tiempo de resolución del caso 8 meses y medio
Costes legales cubiertos 1.500€
Dinero recuperado gracias a onLygal 22.500€

El propietario de una peluquería actuó con asesoramiento legal desde el principio y evitó un conflicto que podía haber costado miles de euros

Manuel llevaba años al frente de su peluquería. Como muchos pequeños empresarios, había construido su negocio poco a poco, dedicando más horas de las que figuraban en cualquier contrato. Siempre había procurado mantener un buen ambiente de trabajo porque sabía que, en un negocio basado en el trato personal, el equipo es tan importante como los clientes.

Por eso le costó admitir que tenía un problema con uno de sus empleados.

Las tensiones llevaban tiempo acumulándose. Había recibido quejas de clientes, se repetían determinadas actitudes que afectaban al funcionamiento diario del salón y las conversaciones para corregir la situación no estaban dando resultado. Manuel intentó reconducir las cosas durante meses, pero llegó un momento en el que seguir ignorando el problema empezaba a perjudicar al resto del equipo y al propio negocio.

Aun así, no quería tomar una decisión precipitada.


«Antes de hacer nada, necesitaba saber que estaba actuando correctamente y dentro de la legalidad.»


Antes de iniciar cualquier procedimiento, Manuel contactó con onLygal. Tenía contratado un seguro de protección jurídica y quería entender exactamente cuáles eran sus opciones. No buscaba despedir a nadie por impulso ni exponerse a cometer un error que después pudiera costarle caro.

El equipo legal revisó la situación, le explicó los requisitos de un despido disciplinario y le orientó sobre la documentación que debía conservar para acreditar los hechos. Advertencias previas, incidencias registradas y reclamaciones de clientes empezaron a formar parte de un expediente que permitía justificar objetivamente la decisión.

Con esa información, Manuel decidió seguir adelante con el despido.

La decisión no fue sencilla. En una pequeña empresa, cualquier conflicto laboral se vive de forma mucho más cercana que en una gran compañía. Sin embargo, sentía que había agotado todas las alternativas razonables.


«Lo importante no era tener razón, sino poder demostrar con hechos que la decisión estaba justificada.»


Tras la extinción del contrato, el trabajador presentó una demanda por despido improcedente y reclamó además una indemnización por daños morales. Aunque Manuel estaba convencido de haber actuado correctamente, la posibilidad de enfrentarse a un procedimiento judicial le generó preocupación.

Afortunadamente, gran parte del trabajo ya estaba hecho.

La documentación recopilada previamente permitió al equipo jurídico de onLygal defender el caso con solidez. Las advertencias realizadas al trabajador, los antecedentes registrados y las incidencias relacionadas con el servicio ofrecían una base objetiva para acreditar que el despido disciplinario estaba debidamente fundamentado.

Gracias a esa preparación previa, el procedimiento avanzó con mayor seguridad para Manuel y sin las incertidumbres que suelen aparecer cuando no existe respaldo documental suficiente.


«En un negocio pequeño, un conflicto laboral puede afectar mucho más de lo que parece. Tener asesoramiento desde el principio marcó la diferencia.»


Finalmente, la demanda fue desestimada y el trabajador no fue readmitido en la peluquería. Manuel evitó el pago de una indemnización y también los gastos legales asociados al procedimiento, que podrían haber alcanzado los 1.500 euros.

Lo que inicialmente parecía un problema capaz de generar meses de preocupación terminó resolviéndose de forma favorable gracias a una actuación preventiva y a la correcta preparación del caso desde el primer momento.

Hoy, cuando recuerda aquella situación, Manuel tiene claro que la clave no estuvo en el juicio, sino en haber buscado asesoramiento antes de tomar una decisión tan delicada.

Gracias a onLygal, Manuel pudo afrontar un despido disciplinario con seguridad jurídica, evitando costes innecesarios y protegiendo la estabilidad de su negocio.

*Historia inspirada en un caso real de onLygal