El seguro legal le ayudó a reclamar las rentas pendientes y los daños ocasionados en el inmueble.
Javier había invertido años de esfuerzo para construir su patrimonio. Entre sus activos se encontraba un local comercial que tenía alquilado desde hacía tiempo a un inquilino con el que nunca había tenido problemas. La relación era cordial y el alquiler se desarrollaba con total normalidad.
Sin embargo, la situación cambió de un mes para otro. El inquilino dejó de pagar la renta alegando dificultades económicas. Javier decidió darle un margen de confianza, convencido de que se trataba de una situación puntual y que pronto encontrarían una solución.
Pero los meses pasaban y los pagos seguían sin llegar. Las llamadas y los mensajes dejaron de recibir respuesta, mientras la deuda aumentaba y comenzaban a surgir dudas sobre el estado en el que podría encontrarse el local.
Afortunadamente, Javier había contratado un seguro de impago de alquiler de locales de onLygal para proteger una inversión que representaba una parte importante de su patrimonio.
«Intenté ser comprensivo porque cualquiera puede atravesar un mal momento. Pero cuando dejaron de responderme entendí que necesitaba defender mis derechos.»
Ante la falta de respuesta del inquilino, Javier activó su seguro legal. El equipo jurídico revisó el contrato de arrendamiento y recopiló toda la documentación necesaria para acreditar las mensualidades pendientes, así como los desperfectos detectados en el inmueble.
Con las pruebas reunidas, se inició la reclamación judicial para recuperar las rentas impagadas, reclamar los daños ocasionados en el local y conseguir la devolución de las llaves.
Durante todo el procedimiento, Javier contó con asesoramiento continuo y no tuvo que asumir personalmente la complejidad de los trámites legales. Saber que un equipo especializado gestionaba el proceso le permitió afrontar el conflicto con mayor tranquilidad.
«Lo que más tranquilidad me dio fue saber que no tenía que enfrentarme solo al proceso. Pude dejar la reclamación en manos de profesionales mientras seguía con mi trabajo.»
La reclamación concluyó con un resultado favorable. Javier recuperó 7.300 €, correspondientes a las rentas impagadas y a los costes derivados de los daños ocasionados en el local.
Además, gracias a la cobertura de su seguro, evitó asumir 2.150 € en gastos legales, que incluían el informe pericial, los honorarios de abogado y la intervención del procurador.
Con el dinero recuperado, el inmueble nuevamente bajo su control y el conflicto resuelto, Javier pudo proteger su inversión sin que el proceso supusiera un impacto económico añadido.

