Un propietario en Madrid logró recuperar las rentas impagadas y su vivienda sin asumir gastos legales adicionales gracias al respaldo de onLygal
Mario heredó un piso en el centro de Madrid hacía solo unos meses. No era una vivienda cualquiera para él, pero tampoco quería dejarla vacía. Entre el IBI, la comunidad, los suministros mínimos y el mantenimiento, pensó que alquilarla podía ayudarle a cubrir gastos y darle cierta tranquilidad económica.
No quiso hacerlo a ciegas. Antes de firmar el contrato, consultó con su seguro legal onLygal para revisar bien los pasos. Le ayudaron a analizar la documentación, valorar la solvencia del futuro inquilino y comprobar que la avalista, su madre, ofrecía garantías suficientes. Sobre el papel, todo encajaba: trabajo estable, referencias correctas y una firma sin sobresaltos.
Los primeros meses fueron bien. El alquiler llegaba en fecha y Mario empezó a relajarse. Pero al sexto mes, el pago no entró. Primero hubo una explicación imprecisa. Después otra. Luego, simplemente, el inquilino dejó de pagar y tampoco quería abandonar la vivienda.
“Pensé que había hecho todo bien al elegir al inquilino. Aun así, las cosas se torcieron y me di cuenta de que necesitaba ayuda.”
Mario nunca se había enfrentado a un impago de alquiler. No sabía cuánto podía durar el proceso, qué debía reclamar primero ni cómo actuar sin cometer un error que complicara la recuperación del piso. Le preocupaba la deuda, pero también el estado en que pudiera quedar la vivienda si la situación se alargaba.
Activó su seguro de Impago de Alquiler de onLygal, el mismo que ya le había orientado antes de firmar. Un equipo de abogados especialistas revisó el contrato, las rentas pendientes y la documentación de la avalista. Después le explicaron el procedimiento para reclamar las cantidades debidas y solicitar el desahucio.
Aunque el proceso podía tardar varios meses, el seguro empezó a compensarle mes a mes las rentas que el inquilino había dejado de pagar, según las condiciones contratadas. Para Mario, eso fue clave. Pudo seguir cubriendo sus gastos sin que la deuda del inquilino desordenara por completo su economía.
“Que me fueran cubriendo las rentas me dio aire. Podía ocuparme del problema sin sentir que cada mes perdía más.”
Cuatro meses después, el tribunal falló a favor de Mario. El inquilino y su avalista fueron condenados a pagar 3.900 euros en rentas impagadas, además de los gastos de suministros pendientes. La resolución fue una buena noticia, pero el problema no terminó ahí: el inquilino se declaró insolvente.
Mario sintió que todo podía volver al punto de partida. Había ganado, sí, pero todavía quedaba recuperar el dinero. onLygal siguió acompañándole en esa fase y cubrió también los costes legales necesarios para reclamar el cobro mediante el embargo de bienes cuando el inquilino recuperó ingresos estables.
Al mismo tiempo, el equipo legal gestionó el proceso de desahucio para que Mario pudiera recuperar su vivienda. No fue una experiencia agradable, pero sí mucho más llevadera al saber qué estaba ocurriendo y qué pasos se estaban dando.
“Los abogados no solo me ayudaron a recuperar el piso. Me dieron seguridad cuando yo no sabía ni por dónde empezar.”
Finalmente, Mario recuperó su propiedad y las rentas impagadas sin tener que asumir gastos legales adicionales. Después de meses de preocupación, pudo volver a entrar en el piso, revisar su estado y empezar a pensar con calma qué hacer a partir de ahí.
La experiencia le dejó claro que incluso cuando se elige al inquilino con cuidado, el riesgo de impago nunca desaparece del todo. Por eso, ahora conserva mejor cada documento, revisa cada comunicación y no deja pasar los retrasos como si fueran simples despistes.
Para Mario, el seguro de Impago de Alquiler de onLygal no fue solo una cobertura económica. Fue la diferencia entre sentirse atrapado en un problema desconocido y tener un camino legal claro para reclamar, recuperar su vivienda y proteger una propiedad que también tenía un valor personal.
Mario pudo reclamar las rentas impagadas, recuperar su piso en alquiler y afrontar el proceso sin costes legales adicionales.

