Fue despedida sin una causa justificada y consiguió una indemnización de 2.000 €

onLygal Abogado Personal Todo Riesgo


El asegurado Ana, empleada despedida de forma improcedente
Tiempo de resolución del caso 8 meses
Costes legales cubiertos 550 € en gastos de abogado
Dinero recuperado gracias a onLygal 2.000 € como indemnización

El respaldo legal le permitió reclamar un despido improcedente y defender sus derechos

Ana llevaba años trabajando con compromiso y profesionalidad en su empresa. Nunca había recibido una advertencia, una evaluación negativa ni una llamada de atención sobre su rendimiento. Por eso, cuando le comunicaron su despido de forma inesperada, apenas podía creer lo que estaba ocurriendo.

La empresa justificó la decisión alegando un supuesto bajo rendimiento y una reorganización interna. Sin embargo, las explicaciones eran vagas y no iban acompañadas de hechos que respaldaran esas afirmaciones.

Además del impacto emocional, Ana se enfrentó a la incertidumbre de no saber si aquella decisión era legal ni cómo podía defenderse. Afortunadamente, tiempo atrás había contratado un seguro de defensa jurídica de onLygal, pensando en la tranquilidad de contar con asesoramiento profesional si alguna vez surgía un problema legal.


«Nunca estás preparado para que te despidan de un día para otro. Lo peor fue no entender por qué estaba pasando ni saber qué podía hacer.»


Nada más activar su seguro, Ana fue atendida por un abogado especializado en derecho laboral, que analizó toda la documentación relacionada con el despido.

Tras revisar la carta de despido y su historial laboral, el equipo jurídico comprobó que no existían evaluaciones negativas, sanciones previas ni pruebas que justificaran la decisión de la empresa. Todo apuntaba a que el despido podía ser declarado improcedente.

Con esa base, se preparó una estrategia para reclamar una compensación adecuada. El abogado redactó la documentación necesaria, gestionó las comunicaciones con la empresa y acompañó a Ana durante todo el proceso, resolviendo sus dudas y explicándole cada paso de la reclamación.

Gracias a ese respaldo, Ana pudo afrontar una situación especialmente complicada con la tranquilidad de saber que sus derechos estaban siendo defendidos por profesionales.


«Tener a un abogado que me explicara cada paso hizo que dejara de sentirme perdida. Recuperé la confianza para defender lo que me correspondía.»


Tras varias semanas de negociación, ambas partes alcanzaron un acuerdo que reconocía la improcedencia del despido. Como resultado, Ana recibió una indemnización de 2.000 €, poniendo fin al conflicto sin necesidad de prolongar el procedimiento.

Además, el seguro cubrió 550 € en honorarios de abogado, evitando que tuviera que asumir el coste de reclamar sus derechos.

Más allá de la compensación económica, Ana recuperó la tranquilidad y la confianza de saber que había actuado correctamente y que no tuvo que enfrentarse sola a una situación tan delicada.


«Hoy sé que conocer tus derechos es tan importante como defenderlos. Contar con un respaldo legal marcó la diferencia en uno de los momentos más difíciles de mi vida laboral.»


*Historia inspirada en un caso real de onLygal