Una propietaria logró demostrar que los daños en su vivienda estaban relacionados con una obra vecina gracias a un informe pericial y al respaldo legal de onLygal.
María empezó a fijarse en las grietas casi por casualidad. Primero fue una línea fina junto al marco de una puerta. Luego otra en el salón, más visible, atravesando la pintura como si la pared se hubiera cansado de sostenerse. Al principio pensó que quizá siempre habían estado ahí y ella no se había dado cuenta. Pero aquello no se quedó en una señal aislada.
En el edificio de al lado habían comenzado unas obras hacía poco. Durante semanas, María escuchó golpes, movimientos de maquinaria y vibraciones que llegaban hasta su vivienda. Las grietas fueron extendiéndose y algunas empezaron a abrirse más de lo normal. Entonces dejó de parecerle una simple cuestión estética y empezó a preocuparse de verdad.
Intentó contactar con la constructora responsable de la obra. También habló con la inmobiliaria vinculada al proyecto. La respuesta fue imprecisa: que lo revisarían, que no estaba claro, que quizá eran daños anteriores. Pasaban los días y nadie asumía nada.
“Al principio dudé incluso de mí misma. Pero cuando las grietas siguieron creciendo, entendí que no podía dejarlo pasar.”
María tenía contratado el seguro onLygal Abogado Personal Todo Riesgo y decidió llamar antes de que la situación fuera a más. No sabía si aquello podía reclamarse, ni cómo demostrar que las grietas no eran antiguas, ni cuánto podía costar reparar la vivienda si finalmente nadie respondía.
Desde onLygal le explicaron que el primer paso era ordenar los hechos y contar con una valoración técnica. En pocos días se organizó un peritaje detallado. El informe pericial analizó el estado de la vivienda, la evolución de las grietas y la posible relación con las obras del edificio vecino.
Para María, ese informe fue un punto de inflexión. Hasta entonces sentía que solo tenía una sospecha y unas paredes cada vez más dañadas. Con el peritaje, el problema empezó a tener forma, fechas, fotografías, mediciones y una conclusión clara: los daños estaban relacionados con la obra cercana.
Con esa base, se inició una reclamación amistosa contra la constructora. María esperaba que, al ver el informe, aceptaran hacerse cargo de las reparaciones. Pero la respuesta no llegó como ella esperaba.
“No quería meterme en un juicio, pero tampoco podía asumir sola unos daños que no había provocado.”
Al no alcanzarse un acuerdo, el caso pasó a la vía judicial. Para María, esa decisión no fue fácil. La palabra juicio pesa, sobre todo cuando una no está acostumbrada a ese tipo de procesos. Le preocupaba el tiempo, el coste y la posibilidad de que todo terminara en nada.
Durante los meses siguientes, el equipo legal de onLygal la acompañó en cada fase. Le explicaban qué documentación se necesitaba, qué significaban los pasos del procedimiento y por qué el informe pericial era tan importante para sostener la reclamación. Esa claridad no eliminaba la espera, pero la hacía más llevadera.
La vivienda seguía allí, con sus grietas visibles, recordándole cada día que el problema no estaba resuelto. María evitaba invitar a gente a casa porque le daba vergüenza tener que explicar lo ocurrido. También empezó a mirar cada ruido de la obra con cierta tensión, como si cualquier vibración pudiera abrir una nueva marca en la pared.
“Lo más duro fue esperar. Pero saber que el caso estaba bien preparado me ayudó a no rendirme.”
Después de 18 meses, llegó la resolución. El juez falló a favor de María y ordenó a la constructora hacerse cargo de los daños causados en la vivienda. La indemnización reconocida fue de 24.000 euros, el importe necesario para reparar las grietas y devolver la casa a un estado seguro y habitable.
El alivio fue enorme. No solo porque pudiera arreglar por fin su hogar, sino porque no tuvo que asumir los 2.500 euros en gastos legales generados durante el proceso, cubiertos por su seguro. Después de meses de incertidumbre, María sintió que alguien había puesto orden donde durante demasiado tiempo solo había evasivas.
La experiencia le dejó una idea clara: cuando aparecen daños en una vivienda por una obra cercana, esperar demasiado puede complicarlo todo. Fotografiar, documentar, pedir un informe pericial y reclamar con apoyo legal puede marcar la diferencia entre resignarse y conseguir una reparación justa.
Con onLygal, María pudo demostrar el origen de los daños en su vivienda y reclamar la indemnización que necesitaba para reparar su hogar.
*Historia inspirada en un caso real de onLygal

