Gracias al seguro legal, evitó un conflicto con el cliente y protegió su negocio
Una floristería recibió un encargo especial: preparar un lote de centros florales para un evento corporativo. Como no contaban con transporte propio, contrataron a un transportista externo para hacer la entrega.
Todo parecía ir bien… hasta que sonó el teléfono. El cliente, molesto, avisaba que los arreglos habían llegado dañados. Al revisar lo ocurrido, descubrieron que el transportista había manipulado los precintos del envío sin autorización, alterando la colocación de las cajas. Una mala estiba que arruinó el trabajo y la imagen del negocio.
El cliente exigió una compensación inmediata. La floristería, como responsable del servicio, tuvo que asumir 3.700 € en daños. Aunque el transportista reconoció su error, no ofrecía una solución clara. El miedo a perder al cliente —y a verse envueltos en un proceso legal— era real.
«Nunca imaginé que un simple envío pudiera acabar en una reclamación de miles de euros, afectando la reputación de mi negocio».
Fue entonces cuando el responsable del comercio llamó a su seguro onLygal y activó la cobertura. Inmediatamente un abogado especializado se puso en contacto con él. Revisó el contrato de transporte, recopiló pruebas y redactó una reclamación formal.
Gracias a esa intervención, se alcanzó un acuerdo amistoso. No hubo juicio, ni papeleos interminables. El cliente recibió su compensación, el transportista asumió su parte y la floristería pudo seguir adelante. Además, el seguro cubrió los 3.720 € en costes legales, incluyendo asesoría, redacción de documentos y gestión de la negociación.
«Fue un alivio contar con el apoyo de un abogado que me ayude a reclamar lo que era justo para mi negocio».
Hoy, la floristería sigue decorando escaparates y alegrando eventos. El incidente quedó atrás, pero dejó una lección clara: incluso los negocios más pequeños necesitan protección legal.
«Sin el seguro legal, habría perdido tiempo, dinero y probablemente al cliente. Tener un abogado a mi lado me dio respaldo y tranquilidad».
*Historia inspirada en un caso real de onLygal

