Cómo el seguro legal de Pablo lo ayudó a recuperar el dinero adeudado y a reparar los destrozos en su vivienda
Pablo, propietario de una vivienda de alquiler, llevaba meses enfrentándose a un inquilino moroso y problemático. El contrato estaba siendo incumplido: dos meses sin pagar, quejas de los vecinos por ruidos molestos y, además, más personas viviendo en el piso de las que figuraban en el contrato. Esta situación minaba su tranquilidad.
Lo que debía ser una fuente de ingresos se había convertido en una constante fuente de estrés. El alquiler impago comenzaba a acumularse y las cuentas no dejaban de llegar. Con la esperanza de contar con un ingreso seguro, Pablo se vio atrapado por una situación completamente opuesta. Tras varios intentos fallidos de contactar con el inquilino y el avalista, decidió activar su seguro legal onLygal.
«Sentía que cada día que pasaba sin recibir el dinero que me debían era una carga más pesada. Me estresaba pensar en todo lo que podría perder si no encontraba una solución».
Los abogados de onLygal empezaron a trabajar en el caso de inmediato, enviando los burofax pertinentes tanto al inquilino como al avalista para reclamar el cumplimiento de sus obligaciones. Sin embargo, la respuesta fue negativa. El inquilino siguió evadiendo las notificaciones, y el avalista no daba señales de vida.
Ante la falta de respuesta, los abogados de onLygal no se dieron por vencidos. Intensificaron las gestiones, enviando comunicaciones más firmes y explorando todas las opciones legales disponibles, incluida la posibilidad de llevar el caso a los tribunales. A medida que pasaba el tiempo, la presión de las acciones legales comenzó a dar resultado. Finalmente, el inquilino y el avalista cedieron ante el aviso de un proceso judicial y accedieron a pagar las cantidades adeudadas.
«Ver que finalmente responden te da un gran respiro. Saber que hay profesionales gestionando tu caso te devuelve la confianza».
Tras 12 meses de acciones legales, Pablo finalmente consiguió lo que le correspondía. La sentencia judicial obligó al inquilino y al avalista a pagar las rentas impagas. Al recuperar la vivienda, Pablo descubrió daños considerables, incluidos destrozos y la presencia de animales no permitidos.
Con el apoyo de onLygal, se logró una indemnización por los daños ocasionados. Se alcanzó un acuerdo con el avalista y Pablo recuperó 8.700€, que cubrió las rentas impagas y los daños en la propiedad. Además, no tuvo que asumir los costes legales, ya que estaban cubiertos por su seguro. Aunque el proceso fue largo, el respaldo legal le permitió resolver la situación de forma satisfactoria.

